domingo, 30 de noviembre de 2008

I, She, He, You, but no 'it'

Esta canción le gusta a todo el mundo, no importa lo que digan o la pose que quieran tomar. Si sabes inglés o te tomas la chamba de traducirla, te enamoras de la melodía, quieras o no aceptarlo. Es como si hubiera un chip dentro que activara ese lado sensiblón que muchos intentamos ocultar la mayor parte del tiempo, por principio de supervivencia.

Hoy cedí a la tentación y acompañé a mi hermana menos felizmente casada (entiéndase como la que menos feliz se dice y la que menos cosas hace para cambiar su vida), a ver la pela de la que es soundtrack, e intentar moquear con ella. Felizmente no llegue a la parte de la moqueada, será porque la bajísima calidad de la película me lo impidió, felizmente. Pero he de confesar que he vivido, y por lo mismo que he vivido, cuando escuché She, la canción de Elvis Costello (a la que me refiero arriba), no pude evitar sonreir tristemente.

Ojo, esa triste sonrisa no tiene nada que ver con el cadáver que ando velando (y que por alguna razón creo que ya está llegando la hora de buscale nicho). Tal vez un poco con esa sensación tonta de poder sonreir como Julia Roberts en ese momento, pero de verdad. Sensación que felizmente no dura mucho, pero que le hizo cosquillas a mi gastritis, y que a ratos alimenta mi insomnio.

She, nos puede recordar a nosotros, a la otra persona que espera o que significa (o significó) lo que dice la canción. Que nos recuerde que 'she, I, you o he' no es lo mismo que 'it'. Esta canción me hace recordar sobre todo que yo soy 'I' que me gustaría ser 'she', y que para eso no tienen que tratarme (ni debo dejarme tratar) como 'it'.

Puede sonar estúpido, pero para tu coche, ni cagando es estúpido. Leo el post de Alicia Bisso por el día de la no violencia contra la mujer, y lo añado a mi reflexión: nunca quien te trata como 'it' te tratará como 'she'. Es bueno tratar de pisar tierra y no ponerle a una persona cualidades que no tiene, no esperar de una persona cosas que no puede dar, y pensar en cuando en lugar de hacer que nos traten como personas (I, you, he, she), hemos dejado y hasta propiciado que nos traten como objetos (it).

Como que si tengo cadáver que enterrar ahora, es porque una parte de mi estuvo en cuidados intensivos, en una suerte de coma, un buen tiempo. Les dejo la escena final de "Un lugar llamado Nothing Hill", que es donde sale la canción. A todo esto, un final de película no es necesario, con que sea lo suficientemente real, para mis códigos marcianos, yo feliz.

viernes, 28 de noviembre de 2008

A pesar de todo

y a pesar de todo, te sigo queriendo?", dice el corito de una tristemente célebre canción. ¡Qué patético, qué triste, qué estúpido! Siempre me pareció una canción tonta, pero ese corito simplón me hizo preguntarme la semana pasada, mientras un taxi me traía a casa, en la última noche de medio fin de semana barranquino, qué es lo que más me dolía de ti.

A veces los cigarros saben más amargos que de costumbre y saben igualmente ricos. Viva el Marlboro rojo! sobre todo cuando acababa de encontrarte, abrazarte, de hacerme la cojuda y de jurarte amistad eterna, mientras las tripas me hacían recordar que existe una pinche memoria olfativa que puede ser bastante dolorosa.

Parece que alguna fuerza sobrenatural tuviera que convencerme de que aun no termino de olvidarte, y hasta que no lo declare publicamente, estaría condenada a encontrarte hasta en la combi (felizmente mi carro sale del taller la semana que viene). Pues aquí está mi declaración pública: no me olvido del todo ti, todavía. Ni de tus besos, ni de tus manos atrapando mi cintura, acariciando mis caderas o cargándome para llevarme a tu cama. Tampoco las añoro con la desesperación que alimentó mi gastritis los primeros meses, ya no me quitan el sueño pero si la sonrisa. O tal vez debería decir "hay algo de ti que aun me pone un poco triste".

Cambié mis sonrisa por frases como "mi amor por vos es único, pero no es mi único amor", "esto es parte de un universo paralelo (...) es hora de volver a la realidad". Bueno, ahora que mi realidad y mi universo paralelo transcurren en tu ausencia la mayor parte del tiempo, creo que ya separé de ti la parte real del asunto de la parte virtual, mágica, actuada, enmascarada, de super héroe, de super baboso y super puesta con la que empezamos. Eras una mezcla de ambas, pero sobre todo eras "virtual", casi casi de mentira.

Bueno chico, no eres para mi. Lástima que haya sido jugado a ser una consumidora ingenua de publicidad engañosa, pero aquí no hay indecopi ante quien denunciarte. Lástima también porque a pesar de todo sigo queriendo a eso que me diste cuando aun no me había dado cuenta de eras una prueba viviente de que uno no debe creerse todo lo que ve en televisión.

Bueno, antes de enterrarte oficialmente, tengo que reconocer que aun estoy velando un cadáver. Sólo espero no velarte mucho tiempo, pues no quiero exponerte a la putrefacción. Y también espero no enterrar contigo más cosas de las necesarias.

Esta canción me hace acordar un poquito a nosotros. Cada vez un poquito menos.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Canciones de afectos indeseados (I)

Lo que me queda de Lady en el cuerpo y en el alma, me empuja a revelarme en la era digital, y asumir que tengo muchas cursilerías, recontra hasta las webas.

La música tiene el poder de mover emociones, aunque algunas emociones no debería moverlas nadie. Igual, eso es algo que se da por sobreentendido, tal vez por eso muchos no lo diríamosen voz alta o delante de mucha gente. Todos tenemos canciones que nos pone más cojudos que de costumbre, y normalmente no suelen ser de la música que proclamamos escuchar a los cuatro vientos. Como tu soundtrack "secreto".

Hoy escuché parte del soundtrack "secreto" de mi vida, tal vez porque estoy super envuelta en mi ombligo, por simple necesidad de sobrevivencia. Para salir de mi fase emo, quería compartirlo con el mundo. Aquí, porque yo tampoco me atrevo a decir en voz alta que mi ipod tiene esto en una carpeta caleta, cuyo nombre no remite a notas musicales ni de casuealidad

Esta me lleva de regreso a un taxi, al cual no volveré a subir con la misma persona (a menos que crea en los milagros). Palabras, más o menos, caricias más o menos, y un tibio y riquísimo encuentro de nuestros labios, nuestros ojos y nuestras manos, cuando fui tu loca princesa por lo que duró el maltrecho camino de un también maltrecho (y usurero) taxi.




Esta me lleva de regreso a la cama que más me dolió. Y que aun me duele un poco. Ah, y a otras partes de su departamento también.



Esta me lleva a los brazos de (probablemente) la única persona que me amó, y que probablemente aun lo hace. Pero yo no volvería a abrazarle, tal vez por eso escucho esta canción para recordarme porque terminamos y reafirmar que no hay manera de intertar nada con una persona de gran corazón, pero de quien ya no soportas ni su aliento.



Esta es la canción de una espera inútil. Yo si me equivoqué "contigo". Aunque apuesto que en la próxima espera (inútil o no), la volveré a escuchar.



Esta me la dedicó alguien que me esperó cuatro años. La escucho para recordar el desaforo de besos que vino cuando esa espera terminó, solo para sentirme menos sola en ese sentido y no correr otra vez a los labios equivocados. Aunque el sujeto aun me espera a veces, nunca volvería.



Esta me lleva a un lugar en el que todavía no estoy. No se cuándo llegaré, pero quiero apostar que de que llego, llego.