Lo que me queda de Lady en el cuerpo y en el alma, me empuja a revelarme en la era digital, y asumir que tengo muchas cursilerías, recontra hasta las webas.
La música tiene el poder de mover emociones, aunque algunas emociones no debería moverlas nadie. Igual, eso es algo que se da por sobreentendido, tal vez por eso muchos no lo diríamosen voz alta o delante de mucha gente. Todos tenemos canciones que nos pone más cojudos que de costumbre, y normalmente no suelen ser de la música que proclamamos escuchar a los cuatro vientos. Como tu soundtrack "secreto".
Hoy escuché parte del soundtrack "secreto" de mi vida, tal vez porque estoy super envuelta en mi ombligo, por simple necesidad de sobrevivencia. Para salir de mi fase emo, quería compartirlo con el mundo. Aquí, porque yo tampoco me atrevo a decir en voz alta que mi ipod tiene esto en una carpeta caleta, cuyo nombre no remite a notas musicales ni de casuealidad
Esta me lleva de regreso a un taxi, al cual no volveré a subir con la misma persona (a menos que crea en los milagros). Palabras, más o menos, caricias más o menos, y un tibio y riquísimo encuentro de nuestros labios, nuestros ojos y nuestras manos, cuando fui tu loca princesa por lo que duró el maltrecho camino de un también maltrecho (y usurero) taxi.
Esta me lleva de regreso a la cama que más me dolió. Y que aun me duele un poco. Ah, y a otras partes de su departamento también.
Esta me lleva a los brazos de (probablemente) la única persona que me amó, y que probablemente aun lo hace. Pero yo no volvería a abrazarle, tal vez por eso escucho esta canción para recordarme porque terminamos y reafirmar que no hay manera de intertar nada con una persona de gran corazón, pero de quien ya no soportas ni su aliento.
Esta es la canción de una espera inútil. Yo si me equivoqué "contigo". Aunque apuesto que en la próxima espera (inútil o no), la volveré a escuchar.
Esta me la dedicó alguien que me esperó cuatro años. La escucho para recordar el desaforo de besos que vino cuando esa espera terminó, solo para sentirme menos sola en ese sentido y no correr otra vez a los labios equivocados. Aunque el sujeto aun me espera a veces, nunca volvería.
Esta me lleva a un lugar en el que todavía no estoy. No se cuándo llegaré, pero quiero apostar que de que llego, llego.
lunes, 24 de noviembre de 2008
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