viernes, 28 de noviembre de 2008

A pesar de todo

y a pesar de todo, te sigo queriendo?", dice el corito de una tristemente célebre canción. ¡Qué patético, qué triste, qué estúpido! Siempre me pareció una canción tonta, pero ese corito simplón me hizo preguntarme la semana pasada, mientras un taxi me traía a casa, en la última noche de medio fin de semana barranquino, qué es lo que más me dolía de ti.

A veces los cigarros saben más amargos que de costumbre y saben igualmente ricos. Viva el Marlboro rojo! sobre todo cuando acababa de encontrarte, abrazarte, de hacerme la cojuda y de jurarte amistad eterna, mientras las tripas me hacían recordar que existe una pinche memoria olfativa que puede ser bastante dolorosa.

Parece que alguna fuerza sobrenatural tuviera que convencerme de que aun no termino de olvidarte, y hasta que no lo declare publicamente, estaría condenada a encontrarte hasta en la combi (felizmente mi carro sale del taller la semana que viene). Pues aquí está mi declaración pública: no me olvido del todo ti, todavía. Ni de tus besos, ni de tus manos atrapando mi cintura, acariciando mis caderas o cargándome para llevarme a tu cama. Tampoco las añoro con la desesperación que alimentó mi gastritis los primeros meses, ya no me quitan el sueño pero si la sonrisa. O tal vez debería decir "hay algo de ti que aun me pone un poco triste".

Cambié mis sonrisa por frases como "mi amor por vos es único, pero no es mi único amor", "esto es parte de un universo paralelo (...) es hora de volver a la realidad". Bueno, ahora que mi realidad y mi universo paralelo transcurren en tu ausencia la mayor parte del tiempo, creo que ya separé de ti la parte real del asunto de la parte virtual, mágica, actuada, enmascarada, de super héroe, de super baboso y super puesta con la que empezamos. Eras una mezcla de ambas, pero sobre todo eras "virtual", casi casi de mentira.

Bueno chico, no eres para mi. Lástima que haya sido jugado a ser una consumidora ingenua de publicidad engañosa, pero aquí no hay indecopi ante quien denunciarte. Lástima también porque a pesar de todo sigo queriendo a eso que me diste cuando aun no me había dado cuenta de eras una prueba viviente de que uno no debe creerse todo lo que ve en televisión.

Bueno, antes de enterrarte oficialmente, tengo que reconocer que aun estoy velando un cadáver. Sólo espero no velarte mucho tiempo, pues no quiero exponerte a la putrefacción. Y también espero no enterrar contigo más cosas de las necesarias.

Esta canción me hace acordar un poquito a nosotros. Cada vez un poquito menos.

No hay comentarios: